jueves, 10 de julio de 2014

Crónicas de Anteros VII

LA FELICIDAD AMOROSA ES EL ANHELO POR LA HONESTIDAD.

Sin duda escribir las presentes líneas plantea un reto a cualquiera que haya estado involucrado en un romance que culminó por algún desencanto basado en descubrir una mentira. La cuestión del amor y las mentiras idealizadas o condenatorias en torno a él, sean estas sociales o personales, ha sido, me atrevo a afirmar, el punto de quiebre de muchas de las relaciones, especialmente de pareja, en las que nos hemos visto inmersos  a lo largo de nuestra vida. Bien valdría retomar la reflexión que hacía Erich Fromm en su texto “El arte de amar” cuando planteaba la pregunta - ¿es el amor un arte? –, en ánimo conciliador respondía Fromm que el amor en nuestra sociedad no está considerado un arte que hay que aprender con la experiencia y redescubrir en cada nueva relación, sino se idealiza más como un sentimiento que debe surgir y del cual no hay mucho que aprender o razonar, sino solamente llevarlo a la práctica aunque muchas veces ello conlleve el ensayo error, si a ello le añadimos todos los factores sociales pre existentes o prejuiciosos en torno a las relaciones entre parejas del mismo sexo la metáforas del amor se complican aún más para los homosexuales. Sería muy puritano y poco  creíble sostener por parte de cualquier persona que nunca ha mentido dentro de su relación actual o anteriores, el primer acto de reconciliación que se aprende dentro del arte del amor saber reconocer tales mentiras y reconstruir las afinidades por medio de la verdad, es un ejercicio donde se pone a prueba toda la capacidad de comprensión y perdón de una persona a otra, al tiempo que se pone en contrapeso el dolor del mentido frente el amor al mentiroso, bien podríamos parafrasear a Milan Kundera sosteniendo que la felicidad en pareja es el anhelo por la honestidad, en el tema del amor y sus mentiras bien aplica tal afirmación.

Fotografía: Erotic Photo-Art, Autor: Olivier Valsecchi
Sin duda en todas las relaciones amorosas  las personas  tendemos a buscar en cierta medida la satisfacción personal en la felicidad del otro, lo que implica un tanto de renuncia a la propia individualidad; aquí cabe puntualizar que no se trata solo de las relaciones amorosas erótico afectivas a nivel de noviazgo, compañeros o amantes, sino en todas las relaciones amorosas. Conseguimos un tanto de nuestros fines personales a través de las relaciones que construimos con los demás, y es aquí donde tiene su punto de origen el problema de la mentira, mentimos en nuestras relaciones amorosas porque buscamos que el otro desconozca una realidad que podría generarle dolor o bien porque el conocimiento de la verdad podría privarnos del bienestar o beneficios que conseguimos con esa persona. En la mentira dentro de una relación, o bien hay un contenido condescendiente o un tanto de egoísmo, cuando nos decidimos a mentir dentro una relación es porque existe un hecho que podría poner en riesgo la posibilidad de mantener la felicidad dentro de ésta, ante tal situación quedan dos opciones: mentir como medio para evitar el dolor o privación, u afrontar la verdad respetando la decisión que la otra persona tome en torno al hecho.

El ideal romántico a priori de lo que es el amor en pareja que como sociedad se ha construido, es la principal mentira que interiorizamos de lo qué es el amor: Un sentimiento puro que nace per sé y que por ende se puede vivir sin necesidad de aprender o reafirmar, nada más falso que ello, si bien el amor nace producto de un sentimiento de contenido emocional y apego, en la medida  en que se pone en práctica y se aprende de las diversas relaciones en las que se vive se puede ir construyendo y por ende superando el proceso continuo que como seres racionales nos define: la separatividad e individualización frente a otros.

Cuando sostenía al inicio de este texto que sería poco creíble afirmar que nunca hemos mentido en el proceso de construcción de nuestras relaciones lo hacía desde la premisa de que aún dentro del mentirnos entre pareja, esto puede tener una connotación positiva, me explico: En el proceso de surgimiento de una relación de pareja por regla general las personas tratamos de mostrar nuestro lado más agradable a la otra, este proceso implica la necesidad de posicionarnos como una opción deseable, por lo que muchas ocasiones tendemos a exagerar, ocultar o transformar ciertas realidades propias de carácter físico, emocional, personal o contextual, esto para atraer la atención y en consecuencia la afinidad del otro. En este proceso, retomo al maestro Fromm porque es quien más ha teorizado en fechas recientes en torno al concepto de amor, sostiene que pasamos por varias formas de pseudoamor,  las que se presentan comúnmente en las relaciones de pareja iniciales son dos: El amor a deùx en el que las personas se unen frente al mundo para satisfacer sus propios intereses (entre los que se encuentran por supuesto incluso los sexuales) y el amor idolátrico que es la idealización de la persona amada, mismo que siempre conducirá, si no se supera, irremediablemente a la desilusión; la conservación de estas fases primarias del amor originan la necesidad de la mentira como eslabón que mantenga unidas las relaciones, si no se trascienden estas fases narcisistas la mentira acabará consumiendo a la pareja y extinguiéndola.

La superación de las fases primarias de las relaciones (amor a deùx y amor idolátrico) que consideran que el amor entre las personas componentes de una relación siempre estará ausente de problemas, es el paso necesario para llegar a la permanencia de una relación amorosa, cuyos componentes fundamentales sostiene Fromm son: La voluntad de ser y el compromiso, mismos que se consiguen sólo a través de la escucha, paciencia, preocupación recíproca y fe realista en el otro cuyo punto de partida es la necesaria honestidad y negociación mutua de la propia individualidad. Con esta afirmación no trato de dar la receta mágica para la superación de las mentiras amorosas, ni mucho menos pretendo que sea la única vía, incluso usted como lector puede discrepar de lo que sostengo, pero sí considero sumamente rescatable la idea de ser realistas en nuestras relaciones amorosas a través de la honestidad como punto de partida para la permanencia, cada quien en la medida y forma que construya las mismas. Cierro este artículo con la siguiente frase de Monsiváis sobre la mentira piadosa: “Mentir no solo es abstenerse de la verdad, es salvar a la verdad del riesgo de la inexactitud”, para reflexionar.

Ángel González Cabrera

Con el número VII cierro el serial de Crónicas de Anteros, previemente fueron de
 Bethesda y próximamente vendrán las Crónicas de Ameinias (por si les interesaba).


miércoles, 25 de junio de 2014

Letritas para el alma XIV

Pintura: Daniel J Skråmestø "Historias de amor y de sexo".
Notas para decirte adiós…

1
Pensarte... me hace comprender que te amo sabiendo tu 
partida,
serás en parte estas líneas,
uno de esos amores que se esperan sin que lleguen 
nunca,
que terminan sin reclamos.

2
Hay cierta noción en mí que dice:
¡Nunca debí enamorarme de ti!
Con esta afirmación refrendo mi amor por la libertad,
la misma libertad que personalizo en tu ser.

3
El día que decidamos no vernos más, no haremos el amor;
así, de cuando en cuando, 
ciertas noches de insomnio...
con esa despedida inconclusa,
llegarás a mi memoria y nos haremos compañía.

4
Besarte a oscuras agudiza mi capacidad de captar algo 
en tu transpiración,
mi sentido del olfato y el gusto me hacen saber que 
estás enamorado,
nuestros cuerpos en penumbras hacen el resto.

5
Cierta crudeza en nuestro mirar nos descubre 
mintiéndonos,
no lo niego, los amantes estamos hechos para mentir;
nuestro tiempo es la madrugada,
la media noche y sus verdades piadosas avivan este 
amor.
Con más luz perecería.

6
En la pantalla de lo efímero conocí lo que es amarte,
esta certeza me da consuelo y sé que a ti también,
cuando furtivamente sabemos de nuestras visitas 
desleales a este lugar;
sólo hay cabida para la complicidad que tenemos, 
aquí, no vale juzgar.

7
Con tu cuerpo rendido al mío, 
cubiertos del púrpura atardecer de fin de semana, 
comienzo a despedirme;
sin más sinceridad que nuestra piel desnuda, 
partimos sin saber cuándo nos volveremos a ver o… si 
nos volveremos a ver.

8
Amor ajeno, mientras mis dedos resbalan tus párpados, 
algo en tu pulso anuncia que ya es hora de partir. 
Con esta noche cálida la espera se reanuda, 
un beso somnoliento nos despide, 
tu baja espalda recibe esta despedida, 
ahí permanecen mis sueños haciendo compañía.

9
Cierta verdad húmeda en nuestro mirar 
sincera que sufrimos de confusión. 
Esta plaza de luz pálida nos descubre,
con palabras robadas a otros amantes secretos,
pronuncia un discurso de soledad acompañada que
conoce de memoria, sella nuestro pacto. 
(Una lágrima murió en tus ojos)

10
Tiempo lento suponiendo; pensamiento desperdiciado 
cuyo único sentido es reafirmar lo de antemano sabido: 
La esperanza no tiene reloj que le mida el tiempo;
su límite, es la necesidad de verte.

11
Observarte mirando el horizonte
me deja entender cuán libre eres.
Los espíritus que tienen estas muecas
no deben permitirse ser atados;
su belleza se mide por lo alto que pueden volar.
¡He ahí la razón de tu talento!

12
Contemplarte callado, cálido, desnudo;
el silencio entre nuestros cuerpos
tiene mucho que decir.
Palabras que no deben pronunciarse entre amantes,
son frágiles, tiernas, inestables, peligrosas,
vocalizarlas provocaría un estallido universal.
Por el bien de nuestra existencia,
nuestro tacto dirá lo que no ha de hablarse.

13
Noche lluviosa, gotas que apagan este incipiente amor.
Mi pisar inseguro desdibuja este breve estanque,
húmedo, inerte, efímero, 
reflejo honesto de lo que siento.
Dudosa oscuridad descendiendo, este callejón me envuelve.
¡Lluvia, arrecia y llévate este amor y sus dudas!

14
Danzar te brinda una transparencia por pocos tenida;
cuando haces lo que amas te sinceras con el mundo.
Hay almas que hablan cuando expresan su ser,
la tuya canta.
El tiempo es nada cuando te ofrendas a tu arte;
envidio al arte, compadezco al tiempo.

Última
Una torpe pregunta y...
una respuesta no pronunciada 
sinceran nuestro fin.
Algo de música envuelve esta nota, 
son nuestras letras que nadie supo,
melodía que dice adiós. ¡Adiós!

Posdata

Una noticia esperada me llega,
una vida es más plena, la tuya;
eres feliz, dice,
lo ocultas, soy feliz.

A la distancia estas verdades no sorprenden,
es tiempo de olvidarte,
pero...
yo no olvido, me renuevo.
¡Me hace feliz que seas feliz!;
¿eres feliz?,
yo sí. 


John Ortiz. 25/06/14
Posdata: 16/05/15
A.G. Cabrera

Entradas populares