domingo, 18 de febrero de 2018

Letritas para el Alma XXIII

Arturo es reto.
"Fauno Barberini", Escultura Helénica del Siglo II A.C.
Autor Desconocido.

Arturo es desnudo de contrastes
confrontación de divergencias
esencia de cielo e infierno,
carga de certezas, existencia.

Concurren en él:
días de carne
días de ceniza,
ojos que subliman,
roces sin retorno;
Arturo es armonía.

Transmuta divergencias,
brinda alegrías, mi felicidad;
atractivo señero de sí,
da angustia también,
realidad que enamora.
Arturo es alquimista.

Hoy dormía, yo observaba,
ambos soñamos.
Persistencia de cielo e infierno,
borde de nociones, limbo.

Contrastan en él:
Su diáfana sonrisa
su matizado hablar;
labios que silencian,
efectos sin verbos.
Arturo es albor.

Engendra impulsos,
permite placeres, mi cuerpo;
atractivo señero de sí,
da libertad también,
albedrió que ciñe.
Arturo es reto.

A.G. Cabrera
04/02/18
Para Arturo Sotelo,
camino a mi vida contigo.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Letritas para el Alma XXII "El Cantar de las Aves"

Del serial  "Todos/as somos pájaros y volamos" de Citlali Colín

El cantar de las aves.

El destino es una parvada de aves;
de rumbos fijos, rutas precisas,
estaciones cíclicas;
verdades de larga data 
que evocan rituales primitivos,
certeza son las aves. 

Desde el albor de su existencia,
las personas anhelan su vuelo,
anhelamos su libertad.
Ícaro, en búsqueda de su infinitud,
hubo de entenderse imperfecto,
transitorio,
humano,
precipitándose ante su naturaleza, 
mientras que, 
ingenua soberbia, 
quiso imitarlas más que escucharlas.

Ascendidas,
sus linos plumajes hechos de fábulas,
sueños, fantasías,
y… Hasta fe;
con la grácil perfección de su diseño
y la potente fuerza su sutileza,
engendraron el mito de los ángeles.

Pero… no son espíritus alados,
son evocación real y cierta,
del origen de todo.
Han de volver cada estación de luz,
para decirnos y recordarnos:
- Este es el preciso lugar donde vine a este mundo, 
¡mi mundo! -.

Torpe y soberbia la humanidad,
de vanidosos oídos,
dejó de escuchar su canto;
lengua antigua,
original,
primaria,
de Creadora que fue olvidada.
“… ¡Llenad la tierra, y sojuzgadla1…” La desterró.

Pero la memoria original es fuerte,
se eleva, renace, canta cada mañana,
y hace el cielo que añoramos;
ilumina cada nuevo día,
en la esencia de su creación,
aunque nos empecinemos en olvidarla.  

Creación que en parvada retorna,
se entona cada mañana con bello trinar.
Ignorantes de su esencia,
la enjaulamos,
la relegamos;
le dimos nombres ajenos,
letras hieráticas,
ritualistas,
complicadas,
La desplazamos 
en nombre de fes jerarquizadas y masculinizadas.

Portavoces de la palabra de Diosa,
verbo de madre,
extraviado pero no extinto,
que en cada nueva avecilla
ha de perdurar, volver,
renacer… libertar.

Algunas personas han de ser aves,
ya son aves. 





Para la querida Citla, 
quien va siendo Ave.

23/11/2017

A.G. Cabrera

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